Vivir el coaching en todo tu cuerpo

Por el 16 enero, 2017

Pensando en el coaching como proceso de desarrollo integral, es inevitable darse cuenta de que cualquier acontecer de nuestra vida implica los tres planos: físico, emocional y mental. Cualquier cosa que hagamos o vivamos la hacemos o la vivimos en los tres niveles.

En ningún caso, al salir, dejamos uno en casa, como nadie se imaginaría dejar una parte de su propio cuerpo para pasear más liviano.

Desde este enfoque, el coaching corporal es un trabajo integral para realizar procesos de transformación en personas y equipos. El coaching corporal propone una serie de prácticas sencillas para el desarrollo personal que, partiendo del plano físico, trabaja la totalidad de la persona.

El cuerpo no miente, es un libro abierto en el que podemos leer nuestra historia y nuestros hábitos y en el que también podemos reescribir con facilidad. Utilizamos el cuerpo como puerta de ingreso a nuestra compleja unidad interior y como instrumento para conocernos mejor a nosotros mismos y crecer.

El trabajo está basado en el Sistema Río Abierto.

Desde su inicio, hace más de cuarenta años, se ha extendido por distintos países integrando técnicas eficaces de trabajo corporal. A través de la danza, el ritmo, la música, el juego, la voz, la respiración, el contacto, la expresión, la atención, la dramatización, la creatividad, el silencio, la relajación… Se genera un espacio para el propio descubrimiento, elaboración e integración que permite la conexión con nuestra naturaleza esencial.

Cuando movemos el cuerpo físico, activamos la energía vital, pronto se expande al cuerpo emotivo. Si aceptamos sentir las emociones y las expresamos con el cuerpo, la voz. … estaremos ejercitando también nuestra parte afectiva y seguidamente, también la luz de la conciencia brillará en algún momento haciéndonos conscientes de algún aspecto de nosotros que antes no habíamos tenido en cuenta.

Podemos descubrir cuánta energía gastamos en quejas y protestas y cuánto poder personal perdemos al traspasar a otros la responsabilidad de lo que nos sucede. El bienestar o el malestar no es nunca físico o psíquico, es el bienestar de la persona o el malestar de la persona y si parece manifestarse sólo en un plano, esto es una apariencia pero no es una realidad. Trabajamos desde las necesidades de cada uno, dónde está y dónde quiere llegar para tomar acción con la totalidad de la persona.

Constituye un viaje interior de descubrimiento de sí mismo y de las propias potencialidades interiores, encontrando otras formas de estar, de ocupar el espacio y de relacionarnos, se liberan tensiones y cargas emocionales recuperando la fuerza y el movimiento natural, se establece la confianza haciendo resurgir la propia capacidad creativa.

El encuadre es grupal ya que el grupo es un espacio creativo y transformador que se enriquece con la presencia de cada persona, creando un clima de confianza y alegría.

¿Has dejado algún “plano” en casa hoy al salir?

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