Si se trata de ti, con prisa pero con pausa

Por el 19 mayo, 2017

La actual forma de trabajo en muchas organizaciones nos obliga a un ritmo de trabajo acelerado, que en muchos casos analizamos en términos de eficacia e incluso de eficiencia, olvidando en la mayor parte de las ocasiones el concepto de coste de oportunidad, es decir, lo que hemos dejado de ganar por hacer las cosas de esta forma.

La rapidez, más allá de los resultados, tiene en el otro lado de la moneda la reflexión, aunque muchos continúen asegurando que son capaces de reflexionar rápidamente.

Nota: Para los que en este momento ya estén moviendo la cabeza con gesto de negación, rapidez es “Velocidad impetuosa o movimiento acelerado” y reflexionar es “Pensar atenta y detenidamente sobre algo”, según el Diccionario de la Lengua Española de la RAE.

Pensando en la carrera profesional de cada uno de nosotros, en el desarrollo personal, en los objetivos que queremos y nos gustaría conseguir, ¿qué término parece estar más presente en nuestras vidas?

Tal vez, es la hora de reflexionar sobre ello.

Actuamos rápido en nuestro día a día para ser más productivos (o creerlo), otros se encierran en otras actividades que lejos de sumar, restan valor a su actividad y minan la del resto de sus compañeros, ese tipo de actividades que citan en el artículo publicado en INC The New 7 Deadly Sins of the Workplace pero tal vez el secreto de cómo hacerlo esté en reflexionar sobre ello.

Si te hace falta alguien que te acompañe en esta reflexión, piensa en un coach…

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