El compromiso del coach con su aprendizaje

Por el 4 Mayo, 2017

El coach no es alguien que sabe sino alguien que aprende de por vida.

Una  palanca significativa en mi proceso de aprendizaje fue la lectura, hace ya algún tiempo,  del libro Co-Active Coaching , de Laura Whitworth, Henry Kinsey-House  y Phil Sandahl. Según  estos autores Coaching significa acción y  aprendizaje y es la  combinación de estas dos fuerzas, la acción y el aprendizaje, lo que hace posible el cambio. El propósito central del Coaching es promover la acción del coachee  y para ello es necesario el aprendizaje.

Según este modelo,  el aprendizaje genera nuevos recursos, expande las posibilidades de actuación y desarrolla  músculo para el cambio. Es un proceso colaborativo que tiene lugar en la interacción coach-coachee,  y una de las responsabilidades fundamentales del coach es facilitar el aprendizaje del coachee mientras él mismo continúa aprendiendo.

Este imperativo va más allá de solucionar problemas y de intentar adaptarse a los cambios del entorno. En ambos casos el esfuerzo es reactivo y el aprendizaje es un proceso intencional y proactivo relacionado con el propósito del coach. Supone desarrollar habilidades que le permitan responder de manera más útil y efectiva a las oportunidades y desafíos que la profesión le plantea. Mención especial merecen la flexibilidad y la agilidad, habilidades  éstas  que le permitirán lidiar con la incertidumbre.

El compromiso del coach con su propio aprendizaje comienza cuando  éste toma conciencia de que   no  es tan competente como le gustaría ser y sostiene la determinación de lograr una mejora continua en su desempeño, entendiendo que alcanzar niveles de excelencia requiere tiempo, esfuerzo, y mucha práctica.

El autoconocimiento basado en la propia experiencia es el principal recurso del que dispone el coach para fomentar su aprendizaje.

El conocimiento de sus puntos fuertes, sus áreas de mejora, así como su apertura a recibir feedback constructivo. Estar abierto a  investigar, explorar y cuestionar las estrategias que utiliza para comprender el mundo, los supuestos que subyacen a sus decisiones y a construir nuevas respuestas a los desafíos actuales y a los que están por llegar.

Las habilidades se van construyendo sobre la base del desempeño anterior. Añadir pequeños  cambios sobre esa base incrementa la destreza en un proceso de aprendizaje continuo.

El elenco de recursos externos a los que puede acudir en función de cuáles sean los objetivos específicos de desarrollo es extenso. Entre ellos, la formación, el coaching experto, la supervisión, el mentoring, las comunidades de aprendizaje .

Ahora bien, el desafío intransferible del coach es conectar con sus  propios recursos, activar el Coach  interno y preguntarse  “¿Qué he aprendido de mi mismo y  de mi forma de aprender?”

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *