Básico imprescindible en el armario de un coach.

Por el diciembre 22, 2016

Si pensamos en el fondo de armario de un coach, un Modelo que no puede faltar es el de los Niveles Neurológicos de Robert Dilts. Esta herramienta que brilla con luz propia dentro de la Programación Neuro Lingüística, nos facilita seguir  afinando competencias cruciales en nuestra práctica de coaching,  como son, la escucha activa, las preguntas poderosas, la comunicación directa  y  la creación de conciencia. Los Niveles Neurológicos, además, nos  proporcionan distinciones  que nos permiten  explorar el modelo del mundo del coachee y profundizar en situaciones concretas.

Dilts tomó como referencia los trabajos de Gregory Bateson quien resaltó la importancia de los “niveles lógicos” del pensamiento y su mecanismo.

Según este autor,  la vida de cualquier individuo dentro de un sistema, así como la vida del propio sistema pueden ser descritas y entendidas sobre la base de una variedad de niveles. La función de cada uno de los niveles es la de organizar la información del nivel inferior y las normas para cambiar algo en un nivel son diferentes a las necesarias para cambiar algo en un nivel inferior. Bateson constató que es la confusión de los niveles lógicos lo que, en la mayoría de ocasiones, origina los problemas en el ser humano.

Basándose en lo anterior Dilts desarrolla el Modelo de los Niveles Neurológicos cuya esencia sostiene que desde el punto de vista psicológico, los individuos nos movemos fundamentalmente en 5 niveles:

(1) El nivel básico es el Entorno, las oportunidades y dificultades externas a los que el individuo debe hacer frente. ¿Dónde?, ¿Cuándo?, ¿Con quién?.

(2) El individuo opera en ese Entorno a través de su Conducta, lo que hace y dice, sus acciones y reacciones. ¿Qué?

(3) La conducta está guiada y mediatizada por los recursos y las estrategias de los que dispone y que delimitan las Capacidades del sujeto. ¿Cómo?

(4) Estas capacidades están estructuradas por sistemas de Creencias y Valores, los criterios para tomar decisiones, lo que considera verdadero, el permiso y la motivación, por qué piensa lo que piensa. ¿Por qué?

(5) Las creencias y valores son organizadas por la Identidad. El sentido de uno mismo, de su función, Misión o Propósito. ¿Quién soy yo?

(6) Sistema, Visión. ¿Quién más? ¿Qué más? ¿Para qué? ¿Cómo vivimos la pertenencia a un Sistema más amplio y determinante que nuestra propia identidad? Espacio interno que nos conecta con lo transpersonal, la parte más profunda de nosotros mismos.

A través del siguiente   ejemplo podemos apreciar la interrelación entre los diferentes niveles. Una persona, se define a sí misma como tímida (“Soy tímido”)  (5), cree que la gente le observa con detenimiento, estudia y controla cada uno de sus movimientos y palabras (4) , no sabe cómo dejar de sonrojarse ni tartamudear (3), se mantiene callada y reservada   (2) en las reuniones (1), y sólo se relaciona  (2) con un reducido número de personas (1).

Si bien es cierto que la intervención de coaching se basa en el nivel de Comportamiento, esto es, qué hace el coachee y qué debería hacer para mejorar su desempeño, el éxito del proceso requiere distinguir diferentes niveles de comunicación, aprendizaje y cambio.

Siguiendo con el ejemplo, un coachee puede decir “Soy tímido” (Identidad). A este nivel es probable que experimente la timidez como un rasgo intrínseco de su persona. Desde la aseveración de “Soy tímido” organiza  sus creencias, capacidades y comportamientos en todos y cada uno de los aspectos de su vida. Es en este nivel de Identidad donde se alojan el  autoconcepto y la autoestima y, en este caso concreto,  pueden resultar dañados.

Diferente sería si el coachee, motu proprio o guiado por nuestras preguntas dijera “En la reunión del lunes podría haberme comportado de manera más proactiva” (Entorno y Comportamiento). En este caso disponemos de  una Conducta en un Entorno. Guiados   por el principio de a mayor definición más posibilidades de acción,   podríamos abordarlo de la siguiente manera:

Por  lo que respecta al nivel Comportamiento sería posible definir el término  con más precisión y distinguir las dimensiones básicas: Conductual, Cognitiva, Afectiva, Somática . Es decir, ¿Qué hacía?, ¿Qué pensaba? ¿Qué sentía? el coachee en ese entorno.

En cuanto que el comportamiento tiene sentido en el contexto en el que se produce podríamos investigar en más detalle  los aspectos relacionados con el  ¿Cuándo?, ¿Dónde?, ¿Con quién?  ocurría dicho comportamiento.

Incluso la expresión  “manera más proactiva” señala una dirección, una especie de guía  hacia las estrategias o mapas mentales de los que dispone  el coachee para el desarrollo de sus Competencias.

Adoptar como marco de referencia los Niveles Neurológicos de Dilts ofrece una herramienta de inestimable valor por los múltiples beneficios que aporta. Al coach le permite dotar a su intervención de coherencia y sistematización y al coachee le puede servir como técnica  de exploración y  autoconocimiento.  En cualquier caso, la utilización de este modelo  posibilita  una visión profunda de las conductas, motivadores y competencias personales, y nos ayuda a  adentrarnos en el terreno de nuestro verdadero yo y a liberar el potencial. Lo cual, sin lugar a dudas, tiene un impacto positivo en el equilibrio y estabilidad  personal y profesional.

¿Te atreves a probar-te-lo?

 

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