La confianza en la relación de coaching

Por el noviembre 23, 2016

Confianza es, junto con la atención y el respeto, el aspecto más importante en nuestras relaciones tanto personales como profesionales. La confianza que damos y recibimos es lo que nos permite ser, crecer y desarrollarnos en sociedad. La confianza basada en el respeto hace que las relaciones se fortalezcan y se conviertan en fuente de salud y felicidad.

Y ¿qué pasa con la confianza en la relación de coaching?

confianza-coachingComo dice Simon Sinek en una de sus charlas TED sobre liderazgo la confianza no es algo que se pueda imponer, no es tampoco una instrucción que se pueda seguir (¡Eh, tú confía en mí!). La confianza es un sentimiento basado en un juicio previo y, como tal, es interesante observar de donde procede.

Como Sinek indica el sentimiento de confianza se apoya en la sensación básica de seguridad. Si me encuentro en un entorno seguro, no debo gastar energía en defenderme de todas las amenazas que me rodean, lo cual tiene grandes ventajas para la supervivencia y para la vida. La seguridad es pues el primer escalón sobre el que puedo construir la confianza.

En la relación de coaching, el cliente se da permiso para proponerse los objetivos que realmente le importan justamente porque se encuentra seguro en esa relación.

A consecuencia de esa seguridad nace la posibilidad de poner en perspectiva todas las amenazas exteriores, las presiones que normalmente nos impiden ver “the big picture”.

La clave es ¿cómo construimos una relación de confianza con el coachee desde la primera sesión?

Mi impresión es que, en realidad, la confianza la llevamos construyendo desde mucho antes de encontrarnos con el coachee. Según la psicología social, la confianza está basada en la sinceridad, la competencia y la credibilidad y, como coaches, estos tres pilares los hemos trabajado anteriormente.

Desarrollamos la sinceridad cuando somos coherentes entre lo que pienso, siento, digo y hago. Mostramos nuestra competencia con nuestra formación y experiencia, cuando somos capaces de explicar qué ofrezco y cómo lo voy a hacer. Ganamos credibilidad cuando vamos obteniendo ciertos resultados de manera consistente.

A partir de ahí, construimos la confianza en cada relación con nuestra escucha activa, cumpliendo nuestras promesas, siendo honestos sin caer en el “sincericidio”, estando atentos a las expectativas que generamos, ofreciendo lo mejor de nosotros en el aquí y ahora y, por último, pidiendo perdón si es necesario.

La confianza establecida en la relación de coaching es la que nos va a permitir en un momento dado desafiar al cliente y alentarle a que vaya más allá de su zona de confort. La confianza autoriza al coach a poner encima de la mesa lo que está percibiendo más allá de lo que el cliente dice y que incluso puede ser contradictorio.

En coaching la confianza la demostramos en los tres elementos claves…

confianza en nosotros mismos como coaches, confianza en el coachee y en sus recursos y confianza en la relación de coaching y en la herramienta. Los coaches noveles pueden fallar justo en este punto. La falta de confianza, ya sea en la propia capacidad, en los recursos del coachee o en la relación de coaching, funcionará como una profecía auto-cumplida y limitará la potencia del proceso.

Y tú ¿cómo trabajas la confianza en las relaciones de coaching?

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Juan Carlos Martínez Desde 2 años

Excelente resumen, breve pero muy concreto

Respuesta

    Beatriz Ajenjo Desde 2 años

    Gracias Juan Carlos por tu lectura y tu comentario.

Suscribete al Blog

Por motivos de seguridad, deben estar habilitados JAVASCRIPT y el uso de COOKIES