Crear y creer en el equipo

Por el 28 abril, 2017

La motivación de los equipos de trabajo para conseguir la optimización de sus resultados es, más allá de una tarea fundamental en la gestión empresarial, una oportunidad de lograr objetivos de desarrollo profesional y ejecutivo que trasciendan a toda la organización, llegando a convertirse en definidores de una parte importante de la cultura de la empresa, el desarrollo del talento.

Si hablamos de equipos, no podemos basar la clave del desarrollo de los mismos y de sus componentes únicamente en términos de sucesión de fases, ya que la actitud de las personas es uno de los factores que en muchos casos limita profundamente tanto el inicio, como el desarrollo de nuevas alternativas de mejora. Los comportamientos de los componentes de los equipos también están muy asociados a las percepciones de sus individuos y al concepto de contagio social, el cual determina los modos y maneras de actuación de dichas personas de forma individual y por extensión, el resultado del equipo.

Detectar y actuar sobre los miembros del equipo que pueden afectar negativamente al resultado global, puede ser una labor complicada en sí misma, aunque localizada la persona, podemos establecer distintos modelos de trabajo para conseguir su integración en el mismo, como publica Harvard Business Review en su artículo “How to Work with Someone Who Isn’t a Team Player”. 

Una herramienta que soluciona el análisis del equipo, pone de relieve las distintas percepciones de sus componentes, potencia la definición de una misión y alinea a todos los miembros sobre ella, es el coaching de equipos.

Se trata de un proceso de acompañamiento al equipo que se centra en optimizar la interacción entre sus miembros, con el objetivo de perfeccionar los procesos de trabajo conjunto, mediante la mejora en la comunicación, participación, análisis de problemas, toma de decisiones y resolución de conflictos que se generan en el mismo. Trabaja con el equipo como un sistema auto-organizado, dinámico y con una visión particular, no solo como una colección de individuos, con relaciones e interactuaciones que determinan el funcionamiento del mismo.

Además, bajo este enfoque de trabajo, se definen importantes beneficios para los miembros del equipo, entre otros:

  • Desarrollar la capacidad de reflexión y consciencia en las personas.
  • Potenciar la capacidad de auto-aprendizaje y mejora continua.
  • Desarrollar el conocimiento tácito de las personas.
  • Establecer un equilibrio entre la reflexión y la acción.
  • Incentivar la motivación intrínseca de los miembros del equipo.
  • Mejora de la relación entre los ámbitos profesional-laboral-personal.

Si la necesidad es el desarrollo de los equipos y de sus miembros para definir, más allá de fases de trabajo dirigidas a la mejora, un modelo de actuación de aplicación ante diversas situaciones, el coaching de equipos se revela como un elemento que aglutina las capacidades de los miembros, las pone en valor y las relaciona de forma que todos los componentes del equipo se comprometen y trabajan hacia un objetivo común, el éxito.

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