Creencias, su biología y su cambio: la herencia genética

 “Tus creencias tienen más poder que tu realidad” 

  Steve Cole. Investigador en UCLA

Una de las facetas del crecimiento personal a la que contribuye significativamente el coaching es la intervención para que el coachee pueda identificar las creencias limitantes que atenazan sus acciones en busca del logro de sus metas.

En este campo la contribución del biólogo Bruce Lipton, en su libro “La biología de la Creencia”, es fundamental y constituye un cambio radical de paradigma en este terreno.

En síntesis, los descubrimientos del Dr. Lipton nos dicen que…

…la herencia genética es prácticamente irrelevante como determinante de nuestro comportamiento y nuestro devenir.

Esto descarta que la herencia genética haya determinado nuestros valores y creencias, y, consecuentemente, pueden ser cambiados en nuestro proceso de desarrollo personal. Dicho de otra forma, la herencia genética ya no puede considerarse como limitante del cambio personal…(“yo nací  así…”) . Esto descarta la creencia de que los genes controlan nuestra vida.

Lipton descubrió que nuestra personalidad y nuestras creencias están determinadas por  el entorno en el que nos hemos desarrollado.

El entorno influye en el bebé desde la concepción y hasta los 7 años, periodo en el que graba todo lo que el entorno le ofrece y esto influye también en el desarrollo del cerebro. En un entorno positivo, con amor, desarrolla más la zona prefrontal mientras en entornos de stress, tensión y miedo desarrolla más las partes que dominan las reacciones de miedo (ataque defensa o huida). Todo esto a través de los neurotransmisores que el cerebro de la madre produce tanto en situaciones de amor como de miedo. Luego del nacimiento, el niño absorbe los valores y creencias de su entorno.

  • En síntesis, las investigaciones de Bruce Lipton han demostrado que nuestro comportamiento está apenas influido por la herencia genética sino por el entorno en que nos hemos desarrollado y nos mantenemos en él como si fuera algo que no se puede alterar.

El psicólogo Rob Williams en su libro “La pieza/paz que falta en tu vida” [1] diferencia las funciones de la mente consciente y la subconsciente.

La mente consciente establece metas, juzga resultados, trabaja en función de experiencia pasadas y metas futuras, tiene memoria de corto plazo (en promedio 20 segundos) y procesa solamente 40 bits de información por segundo y puede expresarse en lenguaje abstracto.

La mente subconsciente monitoriza las funciones corporales, incluidas las funciones motrices, el ritmo cardíaco, la respiración y la digestión.

Además, conoce el entorno a través de los cinco sentidos (vista, oído, sensaciones corporales, gusto y olfato), procesa 40 millones de bits de información por segundo y puede realizar varias tareas simultáneamente.

Tiene memoria de largo plazo, almacena las experiencias pasadas, las actitudes, valores y creencias.

Con la mente subconsciente no opera el lenguaje abstracto. Palabras como felicidad o desarrollo carecen de significado pues solo entiende el lenguaje de los sentidos y de las emociones. Es por ello que la fuerza de voluntad no suele dar resultado para el cambio de las creencias limitantes al igual que la apelación al pensamiento positivo.

Además, la neurociencia ha demostrado que la mente consciente está al mando solo alrededor de un 5% del tiempo, de lo que resulta que los condicionantes adquiridos por la mente subconsciente dan forma a un 95% de nuestras experiencias vitales.

  • Gandhi decía: “Tus creencias se convierten en tus pensamientos, tus pensamientos se convierten en tus palabras, tus palabras se convierten en tus actos, tus actos se convierten en tus hábitos, tus hábitos se convierten en tus valores, tus valores se convierten en tu destino·”

De estos desarrollos científicos, emergen dos consecuencias relevantes desde el punto de vista del crecimiento personal al descartar la herencia genética, por una parte, y al definir la naturaleza fundamentalmente subconsciente de las creencias, por otra.

El descartar la herencia genética nos libera de la vieja idea de que somos así y no podemos cambiar.

La mente subconsciente dirige las funciones motrices del cuerpo. O sea, controla los movimientos musculares.

En el próximo artículo, profundizaremos en esta última característica y en una herramienta  denominada PSYCH-K®  [2]

[1] El Dr. Williams juega con las palabras en inglés Piece (pieza) y Peace (Paz)

[2] PSYCH-K®  es una marca registrada de The Myrdin Corporation

Carlos Ferrari Robino
Comunidad Alumni – Escuela de Coaching Ejecutivo Cegos.

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