Y si tomáramos más decisiones con el corazón…

Por el octubre 16, 2018

En el complejo y cambiante mundo en el que vivimos, todos los días debemos decidir por nosotros mismos, nuestros equipos, nuestros clientes, nuestros socios: reorganizar o no, promover a uno u otro empleado, mudarnos o expandirnos, elegir un proveedor, votar , aceptar un reto u otro…

No todos tenemos la misma facilidad para decidir rápidamente y bien, ni el mismo criterio, ni la misma audacia. Somos desiguales ante la toma de riesgos y no siempre decidimos de la misma manera, depende del contexto.

Sabemos que en el proceso de decisión empleamos la racionalidad y que es útil sopesar los pros, los contras, y confiar en matrices y herramientas, pero gracias a la neurociencia, también sabemos que las emociones guían la mayoría de nuestras elecciones… Entonces, ¿cómo decidir con mayor eficacia?

decisiones

Os daremos 10 pistas para tomar decisiones con la cabeza pero también con el corazón

1/ Decidir desde el autoconocimiento para ser lúcido

Se trata de saber quién soy, cómo trabajo, cuáles son mis deseos, mis aspiraciones profundas, los valores que guían mi acción, lo que es esencial para mí, mis anclas (equilibrio de la vida, comodidad material, éxito financiero …) y traducir sus valores en equivalencias.

2/ Convertir los dilemas y cuestiones en objetivos tangibles

Orientarse hacia la consecución de un objetivo, en lugar de prensar en lo problemático que pueda llegar a ser motiva el movimiento y la inciativa.

3/ Acabar con las creencias limitadoras

Y terminar con esas pequeñas voces internas que nos gobiernan y paralizan cuando tenemos que decidir, el “ser perfecto”, el “ser bueno”, el “ser fuerte”, etc.

4/ Ser consciente de muchos prejuicios cognitivos, esas ilusiones de la mente que pueden alterar nuestro juicio.

Estos sesgos que permiten que el cerebro ahorre tiempo o energía son a menudo inconscientes y son el origen de los errores de percepción, de juicio, de prejuicios…

5/ Superar figuras de autoridad

Invoca (al menos mentalmente) a aquellos que cuentan o han contado en las distintas etapas de nuestra vida, o para solicitar su ayuda porque siempre han sido buenos consejeros o al contrario para emanciparte y actuar de manera diferente.

6/ Usar los sentimientos

Uno nunca debe decidir bajo la influencia de la ira o la tristeza, cuando la intensidad emocional está en su punto máximo, pero es valioso estar atento a lo que nuestros sentidos y sensaciones nos dicen.

7/ Calmar a nuestra mente con herramientas de ayuda

La matriz DAFO puede ayudarnos a calmar nuestro cerebro al objetivar nuestras decisiones.

8/ Gestionar los riesgos cuando la decisión afecta a muchas personas

Identifica los factores de riesgo, los problemas de los interesados afectados y considera la estrategia adecuada para cada uno.

9/ Ser creativo para ampliar el abanico de posibilidades

Sal para conocer a otras personas, haz sesiones creativas con el equipo o con tus compañeros, habla con otros para obtener nuevas ideas, adquiere una perspectiva diferente.

10/ Decidir no decidir

Como siempre, hay momentos en que es bueno actuar y momentos en los que hay que esperar. ¡Que otros sepan lo que hemos decidido es también una cuestión de sincronización y sincronicidad!


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