Mindfulness y liderazgo consciente

Por el diciembre 11, 2018

El Mindfulness es una técnica milenaria originaria de países como China o la India que apuesta por la meditación, poniendo el foco en la atención y la conciencia. Una manera de centrarse en el aquí y ahora que, bien gestionada, puede traspasar el ámbito personal y dotar de numerosas ventajas al ámbito profesional. Una filosofía que no aboga por intentar modificar nuestro entorno (que en la mayoría de casos se caracteriza por un inputs constantes), sino que incide en nuestra actitud frente a aquello que nos rodea.

Mantener la calma para analizar cuanto sucede alrededor, dar con soluciones lo más constructivas posibles, diferenciar lo urgente de lo importante y lo prioritario y mantener la perspectiva representan actitudes que nos servirán para mantener el estrés y la impulsividad bajo control y nos aportarán un mayor bienestar. Analizar aquello que nos rodea, buscando los pros y los contras, evitando precipitarse y/o automatizar procesos y huyendo de elementos tóxicos o discordantes redundará también en una mejor capacidad para tomar decisiones, ya sea en un plano personal, laboral o empresarial.

mindfulness

Inteligencia emocional

No es casualidad que empresas como la NASA, Apple, Nike, Google, Procter and Gamble, General Mills, AOL o Starbucks en el plano internacional, o Endesa, Repsol, Heineken, L’Oreal, Xeroc, Sodexo y Mahou San Miguel en el nacional ya se hayan rendido a esta disciplina milenaria. Todas ellas son conscientes de los beneficios que el Mindfulness reporta a la gestión de personas por el mero hecho de promover un liderazgo consciente basado en la intención, la atención y la actitud de quien lo practica.

A mediados de 2017, Estrella Fernández abordaba en un artículo para la revista Business Review cómo el Mindfulness incidía en el rendimiento, el bienestar y las relaciones que se daban en la organización. A través del artículo, Fernández señalaba que el Mindfulness “mejora el rendimiento en la ejecución de tareas, aporta motivación y energía, contribuye a fomentar la creatividad y enriquece la toma de decisiones”. Además, prosigue, “ayuda a reducir el estrés, potencia la resiliencia, incrementa las emociones positivas y sirve para alimentar el trabajo en equipo y la gestión de conflictos”.

Nuevas conexiones neuronales

Fernández también revelaba dos de las posibles razones que se escondían tras el creciente interés del mundo empresarial por el Mindfulness. El primero estaba estrechamente ligado al “reto de las organizaciones de encontrar formas para mantener el equilibrio, enfoque y claridad ante un entorno altamente demandante, incierto y en continuo cambio”, mientras que el segundo se respaldaba en “el avance científico y en la investigación llevada a cabo en el campo de la psicología y la neurociencia”.

Sin ir más lejos, en 2014 investigadores de Harvard demostraron cómo la meditación transforma nuestro cerebro al promover nuevas conexiones neuronales. El estudio, llevado a cabo en el Massachusetts General Hospital, consistió en realizar resonancias magnéticas a 16 personas durante dos semanas. El dato clave es que estas personas realizaron 30 minutos diarios de meditación, algo que se tradujo en cambios en la densidad del hipocampo de sus cerebros, una zona que interviene sustancialmente en los procesos de aprendizaje y en la memoria y donde se alojan varias estructuras asociadas a la autoconciencia, la compasión y la introspección.

Cinco habilidades clave relacionadas con el mindfulness

La neurociencia señala cinco habilidades clave que el líder puede incorporar progresivamente a través de la práctica habitual de la meditación y que impactan directamente en su día a día, en su capacidad resolutiva, en la gestión del equipo y en la gestión del cambio. Veamos cuáles son:

  • Poner el foco en lo importante, algo que permite huir del cortoplacismo y aportar claridad a la toma de decisiones.
  • Inteligencia emocional. Al ser más conscientes de nuestras emociones y ser capaces de canalizarlas hacia comportamientos efectivos, demostraremos una mayor empatía y nos convertiremos en fuente de inspiración.
  • Visión estratégica. Gracias a la claridad mental, el líder puede planificar a largo plazo, así como anticiparse y tomar decisiones más productivas.
  • Flexibilidad ante el cambio, gracias a una mejor capacidad de manejar la incertidumbre y de incluir elementos disruptivos que alejen al líder de prácticas automatizadas y en ocasiones contraproducentes.
  • Creatividad e innovación. Diferenciando el ruido de lo realmente importante, uno puede encontrar nuevos enfoques y soluciones para enfrentar los retos del día a día.

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